GAC México en vilo: salen siete gerentes clave entre señalamientos de hostigamiento

Por Toño Luna

La estructura directiva de GAC México atraviesa un momento de tensión. En las últimas semanas, siete responsables de áreas consideradas estratégicas para la operación de la armadora china en el país presentaron su salida. Los movimientos alcanzaron las áreas de Desarrollo de Distribuidores, Ventas, Producto, Gerencia Zonal de Ventas, Servicio, Financiamiento y Seguros, así como Recursos Humanos. Se trata de posiciones que, en conjunto, sostienen la relación con la red de concesionarios, la atención posventa y la gestión del talento, tres columnas vertebrales para cualquier automotriz que busque consolidarse en el mercado mexicano.

De acuerdo con versiones internas que circulan al interior de la compañía, estas salidas no responderían únicamente a decisiones de carácter operativo o comercial. Las mismas fuentes las vinculan con un clima de presión laboral y con presuntas prácticas de hostigamiento atribuidas a Savion Lau, vicepresidente ejecutivo de GAC México. Lau asumió el cargo en mayo de 2026 con el encargo de apuntalar la consolidación de la marca en el país y de acelerar la estrategia global “ONE GAC 2.0”. Su llegada fue presentada públicamente como un movimiento para fortalecer la relación con socios comerciales y clientes clave.

Los señalamientos sobre el estilo de dirección del directivo describen decisiones arbitrarias, aislamiento de colaboradores, descalificaciones y un temor generalizado a posibles represalias. En los pasillos de la organización, según las mismas versiones, se habla de un ambiente donde la presión no se mide por resultados de mercado, sino por la alineación personal con la cúpula. Este tipo de descripciones, de comprobarse, configurarían un cuadro de hostigamiento laboral, una práctica que la legislación mexicana contempla y sanciona en el ámbito del trabajo.

A las versiones sobre el clima interno se suma el historial profesional previo del vicepresidente ejecutivo. En el sector automotriz mexicano se comenta que, durante su paso por Chirey como managing director de la marca Omoda, Lau enfrentó señalamientos tanto de hostigamiento laboral como de acoso sexual dirigido a colaboradores varones. Estos antecedentes, que no han sido confirmados públicamente por las empresas involucradas ni por las autoridades laborales, añaden un elemento de escrutinio sobre la trayectoria del directivo y sobre los procesos de selección y debida diligencia que aplican las armadoras chinas al designar a sus cuadros directivos en México.

El momento no puede ser más delicado para GAC México. La subsidiaria mexicana, primera de propiedad total de GAC Group fuera de China, confirmó el inicio de operaciones de una planta de ensamblaje local para la segunda mitad de 2026. Hasta agosto de 2026, la compañía había comercializado 16,500 vehículos desde el arranque de operaciones en noviembre de 2023, y su portafolio ya incluía diez modelos multienergía de las marcas GAC, AION y HYPTEC. La salida simultánea de siete gerentes de áreas sensibles pone a prueba la continuidad de procesos que sostienen esa expansión, especialmente en un mercado donde la red de distribuidores y el servicio posventa son determinantes para la permanencia de una marca.

Hasta el cierre de esta nota, GAC México no había emitido una explicación pública sobre el alcance de los movimientos ni sobre las causas que los motivaron. La ausencia de una postura oficial deja abiertos varios interrogantes: si las salidas fueron voluntarias o inducidas, si existieron denuncias formales ante instancias internas o externas, y qué mecanismos de contención activó la empresa para evitar que el conflicto escale. La opacidad, en estos casos, suele alimentar las versiones que corren de boca en boca y desgastar la confianza del propio personal.

El episodio de GAC México no ocurre en el vacío. En los últimos años, la industria automotriz asentada en el país ha registrado casos de acoso laboral y sexual que derivaron en paros, despidos y señalamientos públicos. Trabajadores de la empresa Kmex, en Querétaro, iniciaron un paro laboral por denuncias de acoso; en Salamanca, veinte trabajadores de Mazda fueron despedidos tras respaldar a una compañera que denunció hostigamiento de un superior. Estos precedentes muestran que el problema no es exclusivo de una armadora ni de una región, sino que atraviesa a toda la cadena de valor del sector.

Para una marca que busca consolidarse en México, el costo reputacional de un conflicto laboral mal gestionado puede ser tan alto como el costo operativo. La salida de siete gerentes en un mismo periodo no solo afecta la continuidad de áreas clave; también envía una señal al mercado laboral especializado sobre la estabilidad de la estructura directiva. En un entorno donde el talento automotriz es disputado por múltiples armadoras chinas que desembarcan en el país, la capacidad de retener y atraer cuadros gerenciales se vuelve un activo estratégico.

La historia de GAC México aún está por escribirse. Lo que ocurra en las próximas semanas —si la empresa aclara los hechos, si se activan protocolos internos de investigación o si las salidas se detienen— marcará la diferencia entre un episodio de ajuste directivo y una crisis de confianza con efectos duraderos sobre la operación, la reputación y la relación con su red de distribuidores en el país.

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